Puchol II

Puchol II

‘He jugado a pilota valenciana en el Bronx’

dani Reading Puchol II 5 minutes Next Andrea Savall

‘He jugado a pilota valenciana en el Bronx’

Francesc Xavier Puchol i Catalunya, más conocido por Puchol II, es un pelotari profesional que a sus 29 años lo ha ganado casi todo con solo una mano. Ganador 4 veces del campeonato individual, el último este mismo verano, es una de las cabezas visibles de un deporte minoritario pero que mantiene viva la tradición valenciana allá por donde pisa. En esta ocasión calza las sneakers veganas Taiga Green.

 

¿Cómo es la vida diaria de un pilotari profesional?

Digamos que es un deporte que no te ocupa todo el tiempo. Por las mañanas entreno unas tres horas y ya por las tardes me dedico a otras cosas, pero siempre relacionadas con el deporte. Acabo de cursar un máster en dirección y gestión deportiva y en su momento estudié ciencias de la actividad física y el deporte, o sea que mi vida básicamente es deporte, deporte y deporte.

 

¿Crees que actividades tan tradicionales como la pilota son tendencia entre ciertos sectores de gente joven?

Sí, se percibe una corriente de jóvenes que buscan a través de la pilota volver a las raíces. Está muy en tendencia adoptar algunas tradiciones como símbolo de modernidad y en ese aspecto, la pilota valenciana, a pesar de ser un deporte histórico y minoritario está creciendo, sobre todo entre los niños.

Se está haciendo un gran trabajo de base en las escuelas, e iniciativas de la Generalitat como ‘Pilota a l’Escola’ están teniendo una muy buena acogida. La pilota llama mucho la atención de los más pequeños porque es un deporte muy especial.

 

¿Ser profesional de un deporte tan minoritario, te hace sentir que vas en cierta manera a contracorriente?

La verdad es que cuando uno se dedica a un deporte tradicional es complicado cambiar algunas cosas. A la pilota le falta visibilidad y que se comunique como otros deportes: los más jóvenes estamos en eso ahora, en dar a conocer este deporte y hacerlo atractivo a las nuevas generaciones. 

 

Has sido embajador de la pilota incluso en Nueva York. ¿Cómo fue esa experiencia?

Fue irrepetible e imborrable para mí. A este tipo de cosas es a lo que me refiero cuando digo que los más jóvenes estamos dando visibilidad a la pilota. Me reté con el campeón del mundo de One Wall, Timbo González. Allí el juego es bastante diferente, pero fue una aventura muy especial. Puedo decir orgulloso que he jugado a pilota en el Bronx y en Brooklyn. Rodamos un documental narrando esa experiencia ‘2 mons 1 pilota’, que si os da curiosidad podéis ver aquí:

 

¿Si tuvieras que elegir un lugar concreto que te haga sentir especialmente bien, cuál sería?

Te diría que un trinquete, pero eso sería muy obvio y además es mi trabajo (ríe). Hay un lugar en mi pueblo, Vinalesa, frente a la casa de mi abuela, donde hay un parque que da a la Real Acequia de Moncada. Ese lugar me trae muy buenos recuerdos.

 

¿Cómo te transmitió tu familia el amor por la pilota?

Mi padre era jugador profesional y mi abuelo también le daba a la pelota. En mi casa se ha vivido desde siempre y en mi pueblo siempre ha sido el deporte rey.

 

A quien no haya ido nunca a un trinquet o a ver una partida, ¿cómo le explicarías lo que se vive allí?

Le diría que va a experimentar algo que jamás ha vivido en ningún otro deporte. Para empezar, la pilota es el único deporte en el que los espectadores forman parte de la partida, pues están sentados dentro de la cancha de juego. La pelota va a muchísima velocidad y es un deporte muy plástico, donde los gestos técnicos son espectaculares.

 

¿De entre todos los campeonatos en los qué has participado, recuerdas alguna anécdota, algún momento especial en el que se te quedara grabado algún acto de bondad tuyo o de alguien?

En la pilota hay algo muy especial que es el compañerismo entre jugadores. Yo en una final de individual, que es el campeonato más importante, he estado cambiándome en el vestuario junto a mi contrincante. Esto es habitual en este deporte porque el que hoy es tu contrincante el resto del año es tu compañero de entrenamiento. Se respira esa hermandad, siempre hay una rivalidad muy sana. Por eso me gusta ir a los coles y transmitir estos valores a los alumnos. 

 

¿Qué significa para ti impulsar lo bueno (Boost the good)?

Entiendo impulsar lo bueno como transmitir todo lo bueno que tiene la pilota, y los valores que yo le atribuyo, tradición, esfuerzo y pasión. Dar lo mejor de mí en cada partida y fuera de la cancha aportar todo lo que pueda para que este deporte siga vivo y crezca.

 

Lo has ganado casi todo en la modalidad de ‘escala i corda’. ¿Qué te queda por hacer?

La verdad es que me gusta pensar a corto plazo, no pienso mucho en el futuro. Me gusta centrarme en el entrenamiento que tengo hoy. Ahora mismo el deporte es mi pasión en general y la pilota mi pasión particular, y mañana ya veremos.

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