Ferran Palau

Ferran Palau

‘Para mí la perfección es la singularidad’
Andrea Savall Reading Ferran Palau 7 minutes Next Carlota Flâneur

Ferran Palau es un músico que ha sabido crear su propio universo lleno de imágenes oníricas, misterios y sobre todo sencillez. Es un tío especial que basa su fuerza en el empuje que le da trabajar en familia. Su mujer y su hijo son los cimientos que le permiten ascender al cosmos y bajarse letras imaginativas y melodías vaporosas que te hacen simplemente sentir.

Referente de la nueva ola catalana, Ferran se enfrenta con valentía al riesgo de la simpleza, donde todo se ve. Nos atiende en un descanso en mitad de una grabación calzando las sneakers veganas ARZE Taiga Classic.

 

La sencillez de tus temas no significa que sean simples. ¿Qué buscas con ese minimalismo?

Es nuestro sello. Mi voz no es muy potente y si pones muchas capas queda tapada, poco a poco con mi primo Jordi Matas, que es mi productor, nos fuimos dando cuenta de que cuando más espacio le dábamos mejor sonaba. Con pocas pistas encontramos el sonido. No es fácil, te lo tienes que currar más, porque al haber menos capas, cada pista que grabas es mucho más evidente y estás más expuesto.

 El vacío es un tema recurrente en tus canciones ¿crees que estamos demasiado llenos de todo?

Tenemos mucha más información que antes y las cosas ya no son tan perdurables. Es importante que si haces algo lo hagas bien y tengas respeto por lo que lanzas a las redes, porque ya hay mucho de todo. El vacío es una especie de refugio de todo lo demás.

 

Dices que tratas de escribir desde el inconsciente por lo que no pretendes dar una interpretación a tus letras ¿Cómo se hace eso?

Las personas podemos estar despiertas, dormidas o en un estado intermedio en el que somos más inconscientes y aparecen cosas que no controlamos y son interesantes. Yo intento encontrar estos espacios para crear melodías o letras. A veces solo necesito una chispa, un desencadenante y después todo es más fácil, pero sí que busco ese estado para que se inicie la chispa. No es una cuestión narrativa, es involuntario. Si es involuntario es interesante. No hago canciones tristes cuando estoy triste, puede ser que surja una cosa que no tiene nada que ver con mi estado de ánimo, pero lo tienes dentro y sale a la hora de ponerte a componer. Igual pasa al revés.

 

En tu caso, trabajo, vida, familia se convierte en un todo. ¿Qué tal vivir sin esas fronteras definidas?

Es como me ha funcionado a mí la vida. Una vez he encontrado esto he ido tirando del hilo. Hace que te sientas parte de alguna cosa, es algo sectario, creas tu propia familia, tu propio sequito (ríe). Crear tu propia familia es una cosa muy importante. Puedes crear una familia con amigos que no son hermanos de sangre. Cuando mezclas eso con lo que te apasiona en la vida te sientes entre un grupo de personas en el que todos reman en la misma dirección. Mucha gente dice que hay que separar trabajo de sentimientos, pero para mí es muy importante esa combinación.

 

Te hemos escuchado decir alguna vez que la verdadera revolución se dará cuando las personas diferentes lideren. ¿Qué valor le das a la diferencia?

Todo. Y todo el desprecio hacia la ‘normalidad’, sobre todo a la voluntad de querer ser todos iguales. Creo que es un error garrafal crear un canon de belleza, de maneras de ser, de cómo te has de comportar. Para mí la perfección es la singularidad. Vivimos en una especie de gran hermano enorme. No me gusta la masa, hay que reivindicar la diferencia. La gente diferente está en la calle, nos cruzamos unos con otros todos los días y cada uno ha de caminar orgulloso de lo que es.

 

Cuéntanos, ¿quienes son algunos de tus referentes?

Sobre todo, son la gente con la que estoy. Mi mujer Luoise Sansom y mi primo Jordi Matas.

Musicalmente mi cantante fetiche es Nick Drake, por sus canciones y por su historia. Y no podía faltar mi amigo y referente El Petit de Cal Eril.

En cuanto a cine, como gran fan de siempre del cine de terror me gustan David Cronenberg y John Carpenter. También Tom Savini, un señor que creaba efectos especiales y el maquillaje en las películas de terror.

 

¿Algún lugar favorito o paisaje que te inspire a la hora de crear?

 Muchos y diferentes, pero la atmósfera de mi pueblo, Collbató, su naturaleza de extrarradio en la que se mezclan asfalto y farolas con montañas y piedra me resulta muy misteriosa y solitaria. 

También me atraen los paisajes turísticos, pero en invierno, Miami Beach o la Costa Dorada por ejemplo. (Ríe)

 

¿Qué de bueno crees que estás ofreciendo al mundo con tu trabajo?

No me lo había planteado la verdad, pero supongo que aportar algo con lo que la gente se pueda sentir identificada, una mirada personal. He intentado crear mi propio universo. Con lo creativo pasa eso, es encontrar algo singular, ni mejor ni peor, sino diferente, otro punto de vista. Cuando encuentro eso y veo que hay gente que se siente identificada creo que ya he aportado algo. Cada momento tiene sus olas musicales y mi trabajo forma parte de una nueva ola de música catalana.

 

¿Recuerdas alguna anécdota, algún momento especial en el que se te quedara grabado algún acto de bondad tuyo o de alguien?

Sí, hay uno marcado en nuestras vidas. Mi mujer hace unos cuantos años necesitaba una importante operación de la espalda y la solución no la pudimos encontrar en la Seguridad Social. Tuvimos que recurrir a la privada y nos pedían 24.000 €. En aquel entonces esa cifra era imposible para nosotros, pero a la mejor amiga de mi mujer, Anna Romeu, que es muy creativa, se le ocurrió organizar una especie de crowfunding y también un concierto para la causa llamado Love is Back. En dos meses conseguimos ese pastón y mi mujer pudo operarse. Bien es cierto que después de esto le costó gestionar la situación, pagó un precio emocional porque se sentía en deuda, pero hoy, sus problemas de espalda son menores y ese gran acto de bondad de muchas personas anónimas no se nos olvidará nunca.

 

Si te digo estas tres palabras qué te inspiran:

Pueblo: Collbató.

Amor: Louise.

Muerte: Fíjate que hace años que llevo pensado en mi epitafio y el otro día se me ocurrió el perfecto. Nunca se me había ocurrido mi epitafio. No te lo voy a decir, pero que sepas que ya lo tengo. (Ríe)

 

¿Qué significa para ti impulsar lo bueno (Boost the good)?

Significa impulsar la creatividad, a la gente que tiene ideas diferentes o que aportan frescura. Soy de los que piensa que hacen falta menos ‘likes’ y más creación. La gente está muy centrada en agradar a los demás y poco centrada en intentar hacer cosas. Impulsar lo bueno es eso, impulsar la imaginación.

 

-¿En qué estás enfrascado ahora mismo? ¿Qué tienes a la vista?

Me pillas en un descanso de la grabación de Carlota Flâuner que estoy produciendo. Este otoño saldremos de gira, y mientras, yo sigo grabando canciones mías. También acabo de rematar la producción de María Hein e Iris Deco. Vamos, que tengo bastante faena.

 

¿Les estás cogiendo el gusto a producir?

Más que a producir, le estoy cogiendo el gusto a estar con personas que me gustan y a hacer junto a ellas cosas que me gustan.